El templo de los antepasados es el lugar donde los Patoruzek guardan sus reliquias familiares y las de la tribu. En este sitio guardaremos aquello otro que atesoramos: Andanzas y Correrías. Este es un blog dedicado a los lectores. Durante varias generaciones chicos y grandes se han quedado sin conocer las viejas historias, las publicadas antes de los años 70, que no por casualidad son las mejores. El objetivo de esto es simple: hacer que toda esa gente se ponga en contacto con estas maravillas de la historieta mundial. Ojalá alguna vez vuelvan a ser publicadas íntegramente, sin cortes y sin modificaciones; el día que eso ocurra este sitio será inmediatamente eliminado. Comparto este material porque está fuera de circuito comercial y es casi imposible de hallar, y en el caso de que lo sea los precios lo convierten en inalcanzables para la mayoría de los lectores comunes. Existe suficiente cantidad de sitios donde es posible encontrar información sobre esta historieta, hasta es fácil hallar análisis y comentarios de las aventuras... pero de nada sirve todo eso si no están al alcance para leerlas. Ese es el vacío que este blog intenta llenar. Solo agrego que tengo mucho material, pero no todo. Con gusto aceptaré lo que puedan compartir. Y ahora... ¡A leer!



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viernes 28 de mayo de 2010

Perfil inconfundible

En la imagen vemos el inconfundible perfil del indiecito y su fiel caballo. Su sola visión emociona a quienes hemos seguido desde chico sus aventuras.
Es un tanto extraña la circunstancia en la que se han encontrado ambos personajes ya que en la primera historia semanal -luego en Correrías 1- ya era Pamperito el fiel compañero de Patoruzito cuando aparece en escena Isidorito traído a la estancia por su tío el Coronel Cañones. Sin embargo en el número 103 de Correrías se cuenta su historia y el caballito aparece cuando Isidorito ya estaba viviendo en la estancia desde hacía bastante tiempo.
Esto puede parecer incoherente, pero se justifica desde lo emotivo de la historia que más tarde el equipo Quinterno compuso para nuestro deleite (ver Correrías números 1 y 103).